COMENTARIOS DEL AUTOR GIORGIO DIBITONTO.

001 – 14 OCTUBRE 2012

Del Libro “Ángeles en astronave”, Ediciones Mediterranee, Roma.

En el capítulo cuarto (El valle de los contactos) del libro “Ángeles en astronave”, he escrito: “«El mensaje que os daremos»” dijo [Rafael], “«interesa a todos los hombres de buena voluntad de la Tierra. Esto para vosotros tendrá un precio: no todos os creerán, comprenderán y os amarán. Pero nosotros os ayudaremos y os asistiremos. Es una misión de Amor y de salvación». No tenía ninguna duda acerca de la sinceridad y la bondad de sus palabras, aunque se me escapaba el verdadero significado de cuanto me estaba diciendo. Sentía que era justo hablar de Amor y de salvación y que habría hecho todo lo que se me hubiera pedido por el bien de todos”.

Breve comentario del autor, Giorgio Dibitonto:

Sé que el mensaje que los Ángeles nos dieron en 1980, se vuelve a proponer a un número cada vez mayor de hombres de buena voluntad. Algunos, que lo reciben, no se exponen para no sufrir burla e incomprensiones; otros dan testimonio del mensaje recibido y esto causa incredulidad y a veces persecuciones. Rafael con sus palabras que he citado, se dirigía a nosotros que recibíamos su mensaje, pero sé que nos lo decía también por cuantos habrían tenido un precio que pagar a causa de su fe y testimonio. Rafael nos aseguró de todas formas que todos habríamos recibido su ayuda y su asistencia angélica y habríamos sido consolados en nuestro testimonio a favor del amor del Cielo para los hombres de la Tierra. El mensaje insiste en la necesidad de un cambio hacia la bondad y el amor, abandonando egoísmos, durezas y reivindicaciones. Testimoniar la presencia fraterna de los Ángeles entre nosotros y la acción amorosa de Dios en nuestro mundo, produce grandes beneficios humanos y espirituales. Está claro que quien no quiere este cambio sea hostil a los testigos de la paz y del amor entre los hombres. Pero el fin vale la pena y cada precio será grandemente recompensado por Dios. Cada uno de nosotros podrá hacer lo que le es posible porque el resto le corresponderá a Dios que quiere renovar la humanidad y este mundo para siempre. Es ya la hora para el gran cambio que vendrá de todos modos por una intervención desde lo Alto. Pero a nosotros se nos ha pedido que hagamos nuestra parte para acelerar los tiempos. Esto forma parte del mensaje que hemos recibido. Sea de aliento para quien ama y sostiene la paz, la justicia y el amor universal. Dijo Jesús, y está escrito en el evangelio de Mateo (5,9): «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios».